felicidad

Todos sentimos miedo. En algún momento de nuestras vidas sufrimos pudor a hacer algo por el simple hecho de dudar o desconfiar. Desde pequeños nos enseñan a dar pasos hacia delante sin mirar atrás. Pero, no siempre cumplimos con nuestras metas. El miedo, sin querer, se ha convertido en un miembro más de nuestra vida: nos acompaña en cada paso que damos por el camino. ¿Alguna vez el miedo te ha bloqueado y te ha impedido ser el superviviente de tu propia historia? Seguro que si, pero no te asustes… Es propio de los humanos.

Lo más importante es saber manejarlo y saber descifrar cuáles son los obstáculos que nos llevan a sentir el miedo en nuestra mente. Muchas veces relacionamos una situación del pasado con aquello que está por suceder y sentimos miedo: miedo, por ejemplo, al cambio. ¿Quién no ha puesto el freno ante nuevos desafíos?

Sí, el miedo al cambio es algo que nos corrompe a la mayoría de nosotros. El otro día me di cuenta de que muchas personas de mi alrededor sufren “pánico, miedo” a la hora de enfrentarse a cambios en sus vidas. Está claro que no todos tenemos los mismos objetivos personales ni profesionales, pero sinceramente, me da bastante pena el observar como hay personas que se acomodan y se estancan en rutinas repletas de aburrimiento e indiferencia por el miedo al cambio. “¡Los cambios también pueden ser buenos. Solo hay que experimentar.!”, le comenté a mi amiga Sara. Al fin y al cabo la vida consiste en vivir y evolucionar, ¿no? ¡Imagínate cómo sería el mundo si nadie se hubiera atrevido a avanzar! ¡Seríamos unos animales en busca de supervivencia!.

Sólo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar. Paulo Coelhofeliz

Digamos, que muchas veces, nos complicamos nosotros mismos a la hora de enfrentarnos a la vida y creamos una coraza que nos impide ver con claridad.

Últimamente no paro de escuchar aquello de “tengo miedo a la soledad”. Pero, ¿de qué soledad hablan?, ¿acaso no han escuchado aquello de “mejor solo que mal acompañado”? He descubierto que hay personas que no saben ser independientes -lo cual me produce una sensación de tristeza y un poco de pena-. La soledad es necesaria, ya que si no tuviéramos momentos para estar con nosotros mismos no seríamos capaces de conocer a más personas. Quiero decir: para regalar lo mejor de nosotros mismos, primero tendremos que conocer qué es lo que queremos y qué nos hace feliz. Puede sonar un tópico, pero seguro que tu también tienes en mente el nombre de más de una persona que peca de “dependiente de la amistad, del amor o que, incluso, se obsesiona terriblemente con una persona despreocupándose de su propia felicidad”.

El miedo es natural en el prudente, y el saberlo vencer es ser valiente. Alonso de Ercilla y Zúñiga. 

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Y llegados hasta este punto, ¿por qué el miedo a decir las cosas que pensamos nos bloquea hasta límites insospechados? Por ejemplo, mi amiga María, estudiante de Oposiciones en una academia, ha necesitado casi un mes para ponerse delante del profesor y decirle que “necesita mayor profesionalidad por su parte a la hora de gestionar las clases”. Dicen que este tipo de situaciones les pasa a aquellos que piensan demasiado y tienden a imaginar el peor de los escenarios posibles. ¡Somos muchos a los que nos ocurre, pero no podemos olvidar que nadie tiene la capacidad de leer nuestros pensamientos!. felicidad

El miedo a crecer y a madurar también se hace eco en la mente de aquellos que pasan la línea de los veintitantos. Tras dejar atrás la comodidad del nido familiar te enfrentas a un sinfín de situaciones que hacen proliferar el miedo en tus carnes. Los miedos que conllevan la vida adulta no son tan simples como aquellos que nos acompañaban en la adolescencia. Pero, demuestra valentía el ver cómo hay personas que son capaces de gestionar el paso de los tiempos con una sonrisa.

El paso de los tiempos también nos conduce al cambio tecnológico. Basta con mirar a tus padres o abuelos para observar como muchos de ellos sienten miedo o pudor a la hora de usar un ordenador o enviar un audio por Whatsapp. Sin embargo, aquellos valientes que son capaces de hacerse con el dominio de una pantalla táctil o con el poder de una conversación en Skype, nos ejemplifican que el miedo a lo nuevo puede ser vencido. ¿Alguna vez has perdido la paciencia al enseñar a tu madre cómo se navega en Facebook? Seguramente si, pero también habrás sentido satisfacción al ver que es una valiente.

El miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son. Tito Liviolafuerzadelavida

Son muchos los miedos que nos acechan diariamente: miedo a los animales, miedo a las alturas, miedo a los políticos, miedo a decir “no”… Por eso: el rechazo que sentimos, muchas veces, nos impide ser nosotros mismos y valorar todo aquello de lo que somos capaces.

Lo más importante es luchar, ser guerreros y vencer todas las batallas que la vida nos plantea. Si tú no lo haces, ¿quién lo va a hacer por ti?.

 

¡SED FELICES AMIG@S!
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