lafuerzadelavida
La búsqueda de la felicidad está de moda. La mayoría de las personas tendemos a soñar con ese estado de perfección que nos regalará minutos de gloria y satisfacción. Más allá, la cuestión es encontrar el camino para llegar a ella. Por eso, hoy quiero hablar de la felicidad laboral: si, esa que se alcanza cuándo supuestamente haces lo que deseas en el lugar que quieres.

“Encuentra la felicidad en el trabajo o nunca serás feliz”, dijo Cristóbal Colón.felicidad

Por desgracia, la primera condición para ser felices en el ámbito laboral es tenerlo, algo que hoy no pueden decir millones de personas. Llegados a este punto la cuestión es plantearse el por qué: por qué hay cientos de despidos diariamente, por qué la gente no está motivada con las funciones asignadas, por qué las personas abandonan su puesto laboral en busca de un mayor reconocimiento… Un sinfín de cuestiones que nos conducen a una única afirmación: la actitud profesional no sólo depende de uno mismo sino de las trabas/obstáculos con los que se topa a la hora de desarrollarse.

Mi duda es, ¿es tan fácil alcanzar el éxito laboral y con ello proclamar que somos felices?

Elena, ejecutiva de cuentas en la misma empresa durante más de un año, titubea al responder si se siente feliz en su día a día. Laura, por su lado, lucha cada mañana contra la sensación de ansiedad y estrés que le provoca el tener que ir a su oficina y enfrentarse a un jefe desmoralizador. Desde luego, que algo no funciona bien en el actual sistema laboral. Tenemos mucho que trabajar si queremos alcanzar “ese estado de felicidad que nos permita observar la vida de una manera positiva y eficiente”.

felicidad laboralLa actitud diaria en el ámbito laboral es crucial si tenemos en cuenta que, como mínimo, pasamos más de 40 horas semanales. Podemos decir que es nuestro segundo hogar, el lugar dónde acudimos diariamente con el fin de seguir creciendo y sentirnos bien con nosotros mismos. Las empresas para las que trabajamos no sólo tienen la obligación de pagarnos un sueldo mensual a final de mes sino que también deben cumplir con aquellas personas que se esfuerzan diariamente para que la compañía no se venga abajo. ¿Son conscientes los altos cargos de ello? El esqueleto de las compañías oscila desde los denominados “CEO” hasta los empleados que día a día se esfuerzan por conseguir que no haya ni una mota de polvo en las pantallas del ordenador. Todos ellos son parte del mismo equipo: el problema es que hemos perdido dicha noción. Los trabajadores ya no se sienten parte de un mismo bando sino que han pasado a considerarse parte de un grupo en el que:

el estrés es el miembro líder del grupo y la agonía el punto final al terminar la jornada laboral.

No obstante, las empresas alardean de sentirse comprometidas con el cambio (una especie de metamorfosis laboral que hará que cada persona esté incentivada laboralmente). Así, pequeñas, medianas y grandes empresas han introducido en sus calendarios laborales pequeños encuentros- desayunos a final de semana, sesiones de coach en las que la felicidad es el punto principal de encuentro, Afterwork…-. ¿El objetivo de estas compañías? Conocer mejor a sus empleados y fortalecer el compañerismo (algo que hace tiempo dejó de representar su total significado). Personalmente, creo que es algo mucho más sencillo que todo eso: las empresas deben comprometerse a facilitar el camino a los empleados a través de la motivación, el crecimiento conjunto y la selección de líderes adecuados.

¿Líderes adecuados?

trabajoMargarita Álvarez, Directora de Marketing y Comunicación en Adecco, recalca que la gente no se va de las empresas, se van de sus jefes. ¡Cuánta razón!

Conseguir que un grupo se sienta parte de un equipo debería ser una de las funciones principales de cada responsable y coordinador. Lamentablemente: no es así. Creo que nos hemos convertido en víboras que creen que tratan con máquinas y no con seres humanos.

De hecho, observando a mi alrededor he detectado que la mayoría de jefes no están preparados para tratar a personas. Entiendo que cuando una persona traspasa la puerta de la oficina pueda cambiar su actitud y semblanza con el fin de obtener un mayor respeto, pero lo que no concibo es que los superiores se vean con la capacidad de machacar a sus empleados hasta el punto de desmotivarles y hacerles creer que no son aptos para el mundo laboral. Quizás sea una utopía, pero opino que la vida laboral debe ser un complemento más de nuestra felicidad y no un punto de lucha.

felicidad trabajoLa ambición por conseguir un lugar de trabajo en que te sientas valorado no debe perderse por el camino.

La clave está en ti: solo tu puedes manejar la gasolina que llevas dentro. ¿Y tú?, ¿tienes la receta para alcanzar la felicidad laboral?.

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