siestaCon la llegada del verano, damos la bienvenida a las altas temperaturas y al cansancio incontrolable. ¿Solución?: ¡Milagrosas siestas!. ¡Cuántos momentos de tranquilidad y reposo nos pueden conceder! Pero, lo mejor de todo es conocer los magníficos beneficios de echar una cabezadita. Allá vamos.

Los españoles somos muy listos y allá por el siglo XI  (después de que los romanos lo bautizarán como Hora Sexta) se percataron que dormir después de comer ayuda al cuerpo y mente humana. Ya nos han intentado imitar los ciudadanos chinos, después los americanos se atrevieron a romper el frenético ritmo de vida diaria…  Eso si, que no os engañen, una siesta debe ser de 15 o 30 minutos, no más.

  1. Echar la siesta después de comer ayuda a la fijación del recuerdo en el cerebro, según un estudio israelí publicado en la revista científica “Nature Neuroscience”.
  1. Disminuye los niveles de estrés. Conviene hacer un descanso en el estresante ritmo de vida que ha absorbido a la sociedad.
  1. Reduce  los riesgos dormirde padecer enfermedades cardiovasculares en un 37%.
  1. Estimula la creatividad. Si un problema te preocupa y no sabes como resolverlo, échate un poco y quizás encuentres la respuesta.
  1. Mejora tu estado de ánimo. La siesta puede aumentar la sensibilidad del cerebro a las emociones positivas. Es decir, estamos más receptivos a la felicidad, según un estudio realizado por la Universidad de California.
  1. Aumenta los estados de alerta y productividad. El sueño resulta reparador, según estudios realizados por la NASA.

Por lo tanto, no podemos dejar en el olvido una de las costumbres españolas más fuertes. ¡Quién sale perdiendo es nuestra mente!, ¡dulces sueños amig@s!. 

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