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¿Qué está pasando? Si, soy joven, sé que las nuevas tecnologías son nuestro presente y el futuro de todos. Pero, de verdad, ¿qué ocurre? No quiero volver al tópico de “cuando yo era pequeño lo que hacía era salir a matar lagartijas con mis vecinos mientras cenaba bocadillo de jamón”. Está claro: todo ha cambiado. No quiero ser pesimista, pero el giro que están dando nuestras relaciones no me gusta.

  1. Cuando quedas con esa amiga que tanto echas de menos. ¿Por qué estáis mandando mensajes (véase Whatsapp, Line y demás Apps que “nos facilitan la vida”)? Si tantas ganas tienes de verme, por favor, mírame a la cara y cuéntame lo feliz que eres.
  1. ¿Por qué te empeñas en difundir cada una de tus actividades en las redes sociales? Mi abuela del pueblo, muy sabia, me comenta que los diarios son personales. Entonces, ¿por qué las redes sociales se inundan de comentarios del tipo “comiendo con mis suegros”? Seguido, por supuesto, de una fotografía retocada por alguna App que aterrizó en nuestro móvil para facilitarnos la tarea.
  1. Me encanta la fotografía. Soy una fanática de las buenas imágenes. Pero, de verdad, ¿es necesario colgar fotografías que nos abran las puertas de las casas? Estoy segura de que la mitad de las madres no saben que sus salones, baños o sofás están siendo utilizados como escenarios de “exclusivos books de modelos” para posteriormente, por supuesto, ser expuestos en Internet…

  1. Hablando de Internet. ¡Qué gran invento! Pero, ¿lo utilizamos correctamente? ¿Es verdad que todas las respuestas que buscamos están conectadas? Creo que si seguimos a este ritmo de “copy paste” acabaremos con la vida de las inigualables bibliotecas. Estoy segura de que si buscas como cocinar unas croquetas cómo las de tu tía, la respuesta no está en Internet sino en su cocinaImagen.
  1. Me encanta que cada día más de veinte anuncios nos bombardeen con los nuevos productos que llegan al mercado. ¡Bendito marketing! Ahora bien, ¿es necesario renovar el ordenador Hp por el MacBook Pro? Parece que en muchos casos si. Sino tenemos el mejor de los mejores productos no estamos conectados. No somos trendy. Digamos que la manzana ha dejado su esencia a un lado. Ya no importa si su textura es buena o su olor es malo. Lo que de verdad interesa es cuántas pulgadas tiene.
  1. Viajar, me apasiona conocer nuevos rincones y descubrir nuevas mentalidades. Pero, ¿cómo voy a entablar una mínima relación si en el tren sólo escucho el ruido de teclados o el movimiento de los dedos táctiles? “Hace años sólo se escuchaba la historia del primer valiente que abría la boca en el vagón”, confiesa mi abuela. Desde luego, hemos cambiado.
  1. No puedo despedirme sin mencionar los famosos videojuegos. Es cierto que nos acompañan desde la década de los 40, pero ahora están abarcando gran parte de nuestras rutinas. Los jugadores natos alardean de que tienen relación con el resto de jugadores. Claro, ¡que tonta soy!, ahora se puede jugar online y gritar a tus compañeros que deben correr a la otra esquina de la pantalla. Atrás quedan las tardes de jugar a las cartas con tus primos, llora ahora mi abuela.

Todavía resulta complicado pasar desapercibido en el mundo interconectado en el que (por desgracia para unos y por suerte para otros), nos ha tocado vivir. Pero, paso a paso, que las nuevas tecnologías no consigan apoderarse de nuestras vidas.

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