felicidad

Nos pasamos la vida buscando la felicidad. Muchas veces sin saber qué esperamos encontrar. Si preguntas a mi prima pequeña te dirá que la suya está en el nuevo juguete que acaba de aparecer en televisión, si preguntas a mi madre te confesará que en la realidad y ya, si se lo cuestionamos a mi abuela te comentará que en el reflejo de cada día.

Bien, hoy os quiero contar los pequeños secretos que nos ayudarán a alcanzarla:

  • reloj¿Tenemos un horario establecido? Cada noche establecemos la alarma (muchos de nosotros cinco minutos antes con el deseo de revolotear entre las sábanas un poco más). Damos la bienvenida a un nuevo día. La cuestión es, ¿nos dedicamos el tiempo que necesitamos? Para muchos la respuesta es no. Y cuidado, es un error.
  • Alimentate bien. Siempre se ha dicho que el desayuno tiene que ser como el de un rey. Así pues, brindemos el comienzo de una nueva jornada como nos merecemos: un café que nos ayude a despertarnos y unos deliciosos manjares que nos llenen el estomágo para afrontar lo que viene por delante.

  • Mirate al espejo. Muchas veces pecamos de no aceptarnos a nosotros mismos. El primer paso para sentirnos bien con nosotros mismos es observarnos, tanto interior como exteriormente.  Si no nos queremos nosotros mismos, ¿quién se va a fijar en lo mucho que tenemos por dar? Conseguiremos aumentar nuestro bienestar y satisfacción.
  • La buena actitud. ¿Has escuchado alguna vez aquello de “día sin sonrisa, día perdido? Pues es verdad. Llévalo a cabo. No dejes que el estrés laboral, la mala situación personal que estás pasando o los problemas que circulen por tu mente, te impidan sonreír y decir: hoy, va a ser un día especial. Mi día especial. Si tu no te sientes bien contigo mismo, difícilmente podrás transmitirlo a tu alrededor.
  • Las relaciones. En muchas ocasiones pecamos de individualistas. Mucho más ahora: en el mundo tecnológico en el que nos ha tocado desarrollarnos. No permitáis que las relaciones humanas se deterioren. amigos-verdaderos-unidos-playa-imagenesDescuelga el teléfono y queda con tu amiga, un familiar, tu vecino… Relaciónate. Sólo con el contacto humano, sólo la interactividad entre dos o más personas te permitirá formarte y desarrollarte como persona humana.  Llora, sonríe, salta con tu gente.
  • Haz ejercicio. La conexión entre el cerebro y el cuerpo nos da la ventaja de poder controlar nuestros estados de ánimo. ¡No lo dejes para el futuro! Plantéate practicar deporte y tanto tu cuerpo como mente te lo agradecerán. Sal a caminar, corre por tu barrio, ve a nadar… ¡Cualquier excusa es buena para sentirse bien!

Si estás en un mal momento o la situación que te rodea no es la más positiva: intenta llevar a cabo estos pequeños secretos. ¡La felicidad está al alcance de todos!

Anuncios